Para quien lleva años cargando solo con todo — y empieza a sospechar que esa fuerza ya no le alcanza para vivir.
Si llevas años proveyendo, sosteniendo, cuidando — sin que nadie te sostenga a ti.
Si has aprendido a no pedir ayuda — y eso te está costando la salud.
Si confundes rendirte ante Dios con perder el control de tu vida.
Si te cuesta creer que descansar también es obedecer.
Si ya estás listo para que la lucha por la vida deje de ser solo tuya.
Durante años creí que la fuerza era no llorar, no caer, no mostrar el cansancio. Hasta que un día entendí que esa fuerza no me estaba sosteniendo: me estaba consumiendo.
Cuando dejé de empujar la vida con mi propio brazo, no me derrumbé. Descansé. Por primera vez en mucho tiempo, descansé.
Disponible en Amazon en tapa blanda y eBook. No es un libro para leer rápido — es un libro para subrayar, anotar y volver a leer las semanas en que te falta aire.